Existen cosas que no eran urgentes en un primer momento, pero sí eran importantes. Asuntos que terminaron convirtiéndose en motivo de angustia para ti por haber pospuesto la realización de esos trámites o tareas. ¿Por qué ocurre esto con aspectos que, de forma objetiva, sabes que debes llevar a cabo cuanto antes?

5 causas frecuentes de bloqueo

1. Algún miedo interno está bloqueando esa responsabilidad. Por ejemplo, puede que tengas que hacer una gestión que te resulta especialmente difícil y experimentas el temor irracional de no saber ocuparte de ese asunto o de equivocarte. Tienes mayor tendencia a actuar de este modo cuando no te gusta esta gestión y cuando te resulta difícil. Por tanto, esta situación te genera estrés.

2. Autoengaño. Cuando algo te resulta complejo por su nivel de dificultad, el horizonte del futuro se convierte en ese escenario abierto de la imaginación en el que todo parece más fácil que hoy. Sin embargo, en realidad, no es más que una excusa que te das a ti mismo para evadir tu responsabilidad. De hecho, la principal trampa en este tipo de situación es la de llevar el trabajo a mañana, ya que cuanto antes lo afrontes, antes te quitas ese peso de encima.

3. Gestión negativa del tiempo. El deseo de querer abarcar mucho en un solo día como consecuencia de una gestión del tiempo idealista genera frustración a quien se da cuenta de que el día es limitado. Conviene concretar y priorizar las tareas atendiendo antes a las más urgentes. Sin embargo, una mala gestión del tiempo produce tal sensación de caos en la agenda que la persona puede caer en la trama de utilizar como mecanismo de defensa la tendencia de aplazar esa urgencia para el día siguiente. Aunque cuando llega el día siguiente, se repite esta secuencia. ¿Y qué es procrastinar? Actuar de este modo.

4. Experiencia previa. Como adulto, seguro que tienes la experiencia de haber pospuesto hasta el límite una tarea y, a pesar de haber apurado tanto el tiempo, finalmente solucionaste esa cuestión en el último momento. De este modo, al tener experiencia en este tipo de circunstancia, te relajas y te confías de manera negativa. Si te preguntas que es procrastinar piensa en la de veces que has actuado de esta forma. Y, también, en el malestar que acumulas de forma innecesaria por no haber hecho un hueco en el momento oportuno para esa gestión.

5. Estado de ánimo. De un modo más concreto, existen circunstancias personales marcadas por un estado de ánimo de apatía. Pueden hacer que te sientas en un momento de tu vida en el que te cuesta más esfuerzo mental ocuparte de aquellos asuntos que antes gestionabas con mayor facilidad.

Cómo dejar de retrasar cosas importantes

Identifica cuáles son las causas habituales que bloquean en ti la expectativa realista de ocuparte cuanto antes de ese asunto. ¿Qué es lo que frena tu potencial? Solo al identificar la causa puedes encontrar el remedio objetivo al tomar conciencia de cómo te sientes en esas situaciones.