¿Cuáles son las razones que nos pueden llevar a decidirnos por comprar una furgoneta a la hora de adquirir un nuevo vehículo de empresa? ¿Es práctico en cualquier situación, o hay detalles específicos que condicionan esta adquisición? Estas son las razones por las que una furgoneta es la mejor opción cuando se quiere un buen coche de empresa.

El espacio nunca es un problema

Da igual la actividad a la que se dedique nuestra empresa. Si adquirimos una furgoneta, podemos cargar con todo lo necesario para realizar nuestras tareas, tanto si tenemos que ir de un lado a otro como si trabajamos en un punto concreto. Además, si por alguna razón nos hiciera falta una vehículo grande para transportar objetos pesados o de gran tamaño, es mucho más fácil hacerlo en una furgoneta, que se encuentra habilitada para esos menesteres, que en un vehículo de empresa convencional.

Ofrece el mismo servicio que un coche, y algo más

Con una furgoneta se pueden hacer los mismos viajes que con un coche de empresa normal. Si es necesario salir de viaje o incluso usarlo como vehículo convencional por alguna razón, una furgoneta presta el mismo servicio, ya que cuenta con le mismo equipamiento que un turismo, en especial si se trata de un modelo con pocos años.

Pero además, debido a las características con las que cuenta, elegir una furgoneta Motormain como vehículo de empresa tiene la ventaja de que hay más espacio para llevar bultos. De hecho es ideal para salir de viaje porque permite cargar el equipaje de todo el mundo sin necesidad de abatir los asientos, algo imposible cuando detrás hay ocupantes.

La mejor opción para un autónomo

Cuando se trata de un trabajador por cuenta propia, una furgoneta es la opción ideal porque en ella se puede rotular el nombre y los datos de la empresa. De este modo el vehículo de empresa se convierte a su vez en un soporte publicitario que llama la atención allí por donde vaya.

A nivel económico es otro de los factores por los que supone una ventaja invertir en una furgoneta para un autónomo. Dependiendo del uso al que se destine, se puede llegar a desgravar hasta la totalidad del vehículo, lo cual es sin duda una ventaja significativa, incluso aunque se use alguna vez como vehículo particular. A fin de cuentas en todo momento estará prestando un servicio, anunciando al profesional y potenciando las posibilidades de recibir encargos comerciales.

Estas son las principales razones por las que una empresa, tenga el tamaño que tenga, debería plantearse la compra de una furgoneta cuando necesite un vehículo de empresa. Las posibilidades son mucho más amplias que las que ofrece un turismo convencional, con la ventaja añadida de que cuenta con todo lo que estos pueden ofrecer. Una furgoneta es versátil, práctica y facilita mucho las tareas que pueden surgir de cara a la realización de cualquier trabajo, así como de imprevistos que pudieran hacer necesario un vehículo distinto.

Algo en lo que pensar una vez tomada la decisión en si comprar una furgoneta nueva, de segunda mano o adquirirla vía leasing, aunque eso ya es otro tema que abordaremos más adelante.