La consultoría estratégica se basa en dos ejes fundamentales: el organigrama y el mapa de procesos de la empresa. Debemos tener claro qué es cada concepto y cómo elaborarlo.

El organigrama

Es la representación gráfica de la estructura de la empresa, incluye los diferentes departamentos que la componen así como el orden jerárquico que se establece entre ellos. En ocasiones, aparecen reflejadas las personas que ocupan determinados cargos de relevancia para la dirección de la empresa.

Existen varios tipos de organigrama:

– Organización centralizada

Es una estructura muy jerarquizada en forma de pirámide, el problema de este tipo es la desconexión entre los distintos departamentos.

– Organización descentralizada

Se basa en la idea de organizar todo en función de las unidades de negocio, de forma que se producen duplicidades de departamentos.

– Organización mixta

Combina las dos anteriores, de forma que se respetan las unidades de negocio y se evitan las duplicidades de departamentos comunes, como puede ser el de recursos humanos.

Los organigramas conviene que evolucionen junto a la empresa. Para que se puedan producir ciertos cambios de calado es necesario que la estructura de la empresa se modifique.

La estructura de la empresa debe ser una palanca para el desarrollo de la empresa y no un lastre.

El mapa de procesos de la empresa

Para el funcionamiento de una empresa es importante identificar los procesos que existen, dividiéndolos en tres grandes bloques: estratégicos, operativos y de soporte.

Una vez conocemos todos los procesos y los hemos clasificado, podemos proceder a elaborar el mapa de procesos de nuestra empresa.

Se trata de un diagrama en el que podemos ver la visión global de la estructura de la empresa, debemos plasmar cuáles son los principales procesos y la interacción que se produce entre ellos.

Para elaborarlo se deben conocer todas las interacciones, además de las entradas (inputs) y salidas (outputs) de cada proceso, teniendo en cuenta que los inputs tienen unos objetivos marcados respecto al cliente y los outputs persiguen conseguir los objetivos marcados respecto a las necesidades del cliente.

Cada empresa tendrá un mapa de procesos distinto, porque debe reflejar lo más fielmente posible como funciona esa empresa, entrando en el máximo detalle, de esta forma es difícil que existan dos mapas iguales.

Tener un mapa de procesos en nuestra empresa nos reporta una serie de beneficios:

– Se definen roles y responsabilidades en la empresa.

– Se mejora el flujo de información.

– Se establecen objetivos para los distintos niveles.

– Se consiguen indicadores clave de desempeño que generan oportunidades.

Tener una estructura organizativa clara en tu empresa hará que sea más fácil saber ante un cambio, qué departamentos serán los que deban encargarse de implementarlo. También ayuda a que no exista un vacío de poder en ningún momento, puesto que se establece a priori de quién dependerá una determinada tarea directamente y quiénes tendrán que asumir ese rol en su ausencia.

Si todavía no has implementado en tu empresa el organigrama y el mapa de procesos, no dejes pasar más el tiempo y pronto verás los resultados en una mejor gestión de tu empresa.